Qué ver en Fushimi Inari y Nara: 10 imprescindibles para tu visita

Qué ver en Fushimi Inari y Nara: 10 imprescindibles para tu visita

Si estás buscando qué ver en Fushimi Inari y Nara en un día, este fue uno de los días más completos de nuestro viaje por Japón.

Hay días en los que el despertador cuesta un poco más.

Y luego está este.

Si pudiera darte un solo consejo para visitar Fushimi Inari sería este: ve a primera hora. SPOILER: Los tours comienzan a las 9.30h.

Nosotros madrugamos bastante y, aun así, ya había gente. No quiero imaginar cómo estará a media mañana.

La diferencia entre recorrerlo a las siete y media de la mañana o a las once no es solo la cantidad de personas. Es el ambiente.

A esa hora solo se oyen los pájaros, el viento moviendo los árboles y alguna conversación en voz baja. Es uno de esos lugares en los que apetece caminar despacio.

Y eso es precisamente lo que hicimos.

Este post es solo una pieza del viaje. Si quieres ver la ruta completa, los errores que cometimos, cuánto gastamos y todo lo que aprendimos recorriendo Japón por libre, empieza por aquí: Japón en 15 días: el itinerario perfecto para descubrir el país más fascinante del mundo

Estatua de zorro de piedra o kitsune adornada con un pañuelo rojo en el santuario Fushimi Inari-taisha de Kioto.

Fushimi Inari, mucho más que miles de torii rojos

Fushimi Inari es probablemente uno de los lugares más fotografiados de Japón.

Seguro que has visto cientos de imágenes de esos túneles infinitos formados por torii de color rojo.

Pero lo que más me sorprendió fue descubrir todo lo que hay detrás.

El santuario está dedicado a Inari, la deidad japonesa del arroz, la agricultura, la prosperidad y los negocios. Y si te fijas, enseguida empezarás a ver zorros por todas partes.

No son un elemento decorativo.

En la tradición japonesa, los zorros (kitsune) son los mensajeros de Inari. Por eso encontrarás decenas de estatuas repartidas por todo el santuario, muchas de ellas sujetando una llave, una espiga de arroz o una joya en la boca, símbolos relacionados con la abundancia y la protección.

Desde pequeña siempre me han gustado las historias y la mitología de los lugares que visito. Saber que aquellos zorros tenían un significado hizo que dejara de ver solo un camino bonito entre torii rojos.

De repente, todo tenía sentido.

icónicos túneles de puertas rojas torii del santuario sintoísta Fushimi Inari-taisha en Kioto,

No te quedes solo en la primera foto

La mayoría de la gente llega, hace la foto de rigor bajo los primeros torii y se marcha.

Mi consejo es que sigas caminando.

Cuanto más asciendes por la montaña, menos personas encuentras.

Empiezan a aparecer pequeños santuarios, rincones escondidos y miradores desde los que se ve parte de Kioto.

No hace falta completar toda la subida si no te apetece, pero sí merece la pena dedicarle un rato más del que normalmente se ve en redes sociales.

Al final, las mejores fotos del día ni siquiera fueron las primeras.

Tablillas de madera llamadas ema, que se utilizan en los templos y santuarios de Japón para escribir deseos o plegarias.

Qué ver en Nara después de Fushimi Inari

Después de una mañana tan tranquila, Nara fue un cambio de escenario.

Nada más salir de la estación empiezas a cruzarte con ciervos.

En los jardines.

En las aceras.

Junto a las cafeterías.

Y, por supuesto, alrededor de los puestos donde venden las famosas galletas de arroz (sembei).

Reconozco que me hacían muchísima ilusión.

Y sí, son tan monos como parecen.

Pero también quiero decir una cosa porque creo que en redes sociales esto no se cuenta demasiado.


Cómo interactuar con los ciervos de Nara de forma responsable

Si es tu primera vez en Nara, probablemente te preguntes si los ciervos son agresivos. En general no lo son, pero cuando detectan comida pueden volverse bastante insistentes.

Los ciervos de Nara están acostumbrados a la gente.

Tanto, que saben perfectamente cuándo alguien lleva comida.

Compramos unas galletas de arroz para darles y, en cuestión de segundos, pasamos de tener un ciervo delante a tener cinco rodeándonos.

Algunos incluso te hacen una pequeña reverencia antes de pedir comida.

Es una escena muy graciosa.

Pero no deja de ser un animal salvaje.

Si creen que todavía tienes galletas pueden insistir bastante, empujarte con la cabeza o darte algún pequeño golpe con los cuernos para llamar tu atención.

Nosotros vimos a varias personas asustarse porque no esperaban que fueran tan insistentes.

Así que disfruta de la experiencia, pero hazlo siempre desde el respeto.

No les persigas para hacerte una foto.

No les provoques.

Y, cuando se acaben las galletas, enséñales las manos vacías. Ellos entienden enseguida que ya no queda comida y suelen marcharse.

Al final, somos nosotros quienes estamos visitando su casa.

ciervo sika (Cervus nippon) parado junto a unas linternas de piedra musgosas en el Parque de Nara, en Japón.

Tōdai-ji, el templo imprescindible de Nara

Antes de viajar pensaba que Nara era, sobre todo, la ciudad de los ciervos.

Qué equivocada estaba.

Entrar en el Tōdai-ji fue uno de esos momentos en los que las fotografías se quedan cortas.

Sabía que dentro estaba el Gran Buda de bronce.

Lo que no imaginaba era la sensación de pequeñez que produce cuando lo tienes delante.

Si solo vas a pagar una entrada en Nara, yo elegiría esta sin pensarlo.

pabellón Kaidan-dō (Salón de la Ordenación) del complejo budista Tōdai-ji en Nara

Yoshikien Garden, el rincón más tranquilo de Nara

Después de visitar el templo entramos casi por casualidad en Yoshikien Garden.

Y qué acierto.

No es un jardín enorme.

De hecho, puedes recorrerlo tranquilamente en media hora.

Pero me pareció uno de los lugares más bonitos y tranquilos del día.

Hay pequeños estanques, puentes de madera, musgo por todas partes y rincones que parecen diseñados para sentarte un rato sin hacer nada.

Además, cuando fuimos apenas había gente.

Si te gusta la fotografía, creo que este jardín merece muchísimo la pena.

Tiene ese tipo de belleza serena que no necesita llamar la atención.

Jardín Isui-en de Nara.

Los mochis de fresa que encontramos por casualidad

Hay comidas que planeas.

Y otras que aparecen sin buscarlas.

Antes de llegar al parque de Nara vimos un pequeño puesto donde vendían mochis rellenos con una fresa entera.

No esperaba gran cosa.

Y acabaron convirtiéndose en uno de los mejores dulces que probé en Japón.

La mezcla del mochi, la pasta dulce de judía roja y la acidez de la fresa funciona muchísimo mejor de lo que parece.

Todavía me acuerdo de ellos.

Y eso, para mí, ya dice bastante.

daifuku de fresa con matcha (un dulce tradicional japonés de arroz glutinoso relleno o coronado con una fresa fresca y pasta de té verde), muy popular y viral en zonas turísticas de Japón como Kioto y Nara.

Pasear por Naramachi y descubrir los migawari-zaru

No dejes de pasear por Naramachi.

Es uno de esos barrios que no suelen aparecer entre los imprescindibles y, precisamente por eso, merece la pena.

Calles tranquilas.

Casas tradicionales de madera.

Pequeñas tiendas.

Cafeterías escondidas.

Y un detalle que me encantó descubrir.

En muchas puertas verás colgado un pequeño amuleto con forma de mono llamado migawari-zaru.

Según la tradición, protege la casa y aleja la mala suerte.

Me pareció uno de esos recuerdos con historia que merece mucho más la pena llevarse que un simple imán.


Dónde comer en Nara

Nosotros llevábamos varias opciones apuntadas por si nos coincidía la hora de comer.

Las que más te recomendaría tener guardadas son:

  • Surugamachi’s Okonomiyakiya, si te apetece un buen okonomiyaki casero.
  • Mizuya Chaya, perfecto para comer unos udon dentro del parque y hacer una pausa.
  • Soba-dokoro Kitahara, una muy buena opción si quieres probar soba tradicional.

❤️ Lo volvería a hacer así

✔️ Madrugar para visitar Fushimi Inari.

✔️ Subir un poco más allá de la zona donde se hace todo el mundo la foto.

✔️ Comprar unas galletas para los ciervos, pero siempre tratándolos con respeto.

✔️ Entrar al Tōdai-ji.

✔️ No perderme Yoshikien Garden.

✔️ Terminar la tarde paseando sin prisa por Naramachi.

✔️ Probar los mochis de fresa si los encuentras.


Lo que me llevé de este día

Cuando preparaba el viaje pensaba que recordaría Nara por los ciervos y Fushimi Inari por los torii.

Al volver, me di cuenta de que lo que realmente se me quedó grabado fueron otras cosas: el silencio de la montaña a primera hora de la mañana, los zorros de piedra vigilando el santuario, la calma de Yoshikien Garden y un mochi de fresa que apareció por casualidad en mitad de un paseo.

Y creo que esa es una de las cosas que más me gustan de viajar.

Nunca sabes qué recuerdo va a quedarse contigo cuando vuelvas a casa.

MAPA DE FUSHIMI INARI Y NARA EN 1 DÍA

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