
Si estás buscando qué ver en Miyajima y Hiroshima, este fue uno de nuestros días favoritos del viaje por Japón.
Nosotros llegamos usando el Japan Rail Pass.
Nada más bajar del ferry entendí por qué todo el mundo recomienda esta isla.
Es de esos lugares donde apetece caminar sin mirar el reloj.
Las calles están llenas de pequeñas tiendas, el olor a comida aparece en cada esquina y el gran torii de Itsukushima parece cambiar de aspecto según sube y baja la marea.
Podría haber pasado allí todo el día.
Este post es solo una pieza del viaje. Si quieres ver la ruta completa, los errores que cometimos, cuánto gastamos y todo lo que aprendimos recorriendo Japón por libre, empieza por aquí: Japón en 15 días: el itinerario perfecto para descubrir el país más fascinante del mundo

Subir al Monte Misen: una de las mejores experiencias de Miyajima
Sin pensarlo.
Para mí fue una de las mejores decisiones del viaje.
Eso sí, ve preparado.
Ponte zapatillas cómodas, ropa con la que puedas caminar y lleva una botella de agua.
Aunque hay un teleférico, es obligatorio cogerlo si quieres llegar en un tiempo razonable, porque la subida completa andando es larga y nosotros no disponíamos de tantas horas.
El teleférico hace gran parte del recorrido, pero no llega hasta la cima.
Cuando bajas todavía queda un buen tramo andando entre senderos y bastantes escaleras.
No es difícil, pero tampoco es un paseo completamente llano.
Y precisamente por eso las vistas desde arriba saben mucho mejor.
Desde la cima puedes ver el mar Interior de Seto salpicado de pequeñas islas.
Fue uno de esos momentos en los que guardas el móvil y simplemente disfrutas.

Un pequeño momento que se me quedó grabado
En el teleférico hay que hacer transbordo a mitad del recorrido y cambiar de cabina.
Mientras esperábamos vimos a una mujer llorando porque estaba teniendo un ataque de ansiedad.
No sé si era por la altura o por el vértigo, pero me hizo pensar que muchas veces damos por hecho que estas actividades son para todo el mundo y no siempre es así.
Si tienes vértigo o miedo a las alturas, ten en cuenta que el teleférico del Monte Misen alcanza bastante altura sobre el bosque y puede resultar incómodo para algunas personas.
Los jizō de Miyajima, la curiosidad que más me sorprendió
Hay algo que me hizo muchísima gracia y que casi nadie menciona.
Repartidos por la isla encontrarás pequeños jizō, unas estatuas de piedra que suelen llevar gorritos y bufandas tejidas a mano.
Cada una tiene su propia personalidad.
Algunas llevan un gorro rojo.
Otras un babero.
Y mi favorita era una que llevaba una cinta en la cabeza como si acabara de salir del gimnasio.
Sí.
Encontré un auténtico gymbro de piedra.
Puede parecer una tontería, pero me pasé buena parte del paseo buscándolos.

No te vayas sin probar un momiji manju
Antes de volver al ferry hicimos una parada obligatoria.
Los momiji manju son el dulce típico de Miyajima y tienen forma de hoja de arce.
Los encontrarás rellenos de crema, chocolate, judía roja o matcha.
Mi consejo es que los compres recién hechos.
No tienen nada que ver.
Qué ver en Hiroshima
Reconozco que antes del viaje dudé bastante si incluir Hiroshima en la ruta.
No porque no me pareciera interesante.
Sino porque no quería convertir una tragedia en una visita turística.
Pero una vez allí entendí que Hiroshima no está enfocada desde ese lugar.
Todo gira alrededor de un mensaje muy distinto.
La paz.
Y eso cambia completamente la experiencia.

Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima
Un parque que invita a reflexionar.
El Parque Conmemorativo de la Paz me pareció precioso.
Está lleno de árboles, caminos y monumentos que recuerdan lo ocurrido sin caer en el sensacionalismo.
Me gustó especialmente que el recorrido no busca impresionar.
Busca que entiendas.
Que recuerdes.
Y, sobre todo, que valores la paz.
Creo que salí de allí pensando mucho más en el presente que en el pasado.

Merece la pena visitar el Museo Memorial de la Paz
Es una visita muy interesante si quieres entender el contexto de lo que ocurrió.
No voy a contarte demasiado porque creo que es una experiencia que cada uno debería vivir a su manera.
Solo diré que merece la pena dedicarle tiempo.
Omikuji: una tradición japonesa que descubrimos en Hiroshima
Hay una cosa que me llamó muchísimo la atención en Hiroshima y que volvió a aparecer en muchos templos a lo largo de Japón.
A los japoneses les encanta el horóscopo y todo lo relacionado con la suerte y las predicciones.
En muchos templos encontrarás pequeños papeles llamados omikuji.
Pagas una pequeña cantidad —normalmente la voluntad o unos pocos yenes— y sacas uno al azar.
Algunos están dentro de pequeñas figuras de cerámica con forma de pez, otros aparecen organizados según el signo del zodiaco y todos incluyen predicciones sobre distintos aspectos de tu vida: amor, trabajo, salud, viajes…
Intenté traducir varios con Google Lens, pero fue bastante complicado.
Tienen muchísimo texto y muchas referencias culturales, así que la traducción automática no siempre tiene mucho sentido.
Aun así, me pareció una tradición muy curiosa y acabé sacando varios durante el viaje.

Probar el okonomiyaki de Hiroshima
Si en Osaka ya habíamos probado el okonomiyaki, aquí tocaba compararlo con la versión de Hiroshima.
Son completamente diferentes.
Mientras que el de Osaka mezcla todos los ingredientes, el de Hiroshima se prepara por capas y suele llevar fideos.
No voy a decir cuál me gustó más.
Eso te lo dejo a ti.
Pero sí te diré que no te vayas sin probarlo.
❤️ Lo volvería a hacer así
✔️ Llegar pronto a Miyajima.
✔️ Subir al Monte Misen.
✔️ Buscar los pequeños jizō con gorritos tejidos.
✔️ Comer un momiji manju recién hecho.
✔️ Pasear sin prisas por el Parque de la Paz.
✔️ Entrar al museo.
✔️ Probar el okonomiyaki de Hiroshima.
Lo que me llevé de este día
Cuando pienso en Miyajima recuerdo el mar, los senderos del Monte Misen y aquellos pequeños jizō que parecían esconderse entre los árboles.
Cuando pienso en Hiroshima no recuerdo una tragedia.
Recuerdo una ciudad que decidió responder con un mensaje de paz.
Y creo que eso fue lo que más me sorprendió del viaje.