Qué ver en Kioto: templos dorados, geishas, bosques de bambú y la esencia del Japón tradicional

Qué ver en Kioto: templos dorados, geishas, bosques de bambú y la esencia del Japón tradicional

Si Tokio me pareció el futuro, Kioto fue exactamente lo contrario.

Aquí sentí que Japón bajaba el ritmo. Las calles son más tranquilas, los templos aparecen entre montañas cubiertas de árboles y todavía es posible cruzarte con una geisha doblando una esquina al caer la tarde.

Durante más de mil años Kioto fue la capital de Japón y se nota.

Si solo pudieras visitar una ciudad japonesa para entender su cultura, probablemente te diría que eligieras Kioto.

Es la ciudad de las geishas, las ceremonias del té, los jardines zen, los ryokan y los templos que parecen sacados de una película de Studio Ghibli.

Y aunque es uno de los lugares más turísticos del país, sigue conservando una magia difícil de explicar.

Este post es solo una pieza del viaje. Si quieres ver la ruta completa, los errores que cometimos, cuánto gastamos y todo lo que aprendimos recorriendo Japón por libre, empieza por aquí: Japón en 15 días: el itinerario perfecto para descubrir el país más fascinante del mundo


Mi experiencia en Kioto

Nosotros pasamos aquí varios días después de recorrer Osaka, Hiroshima y Takayama.

Fue también donde dormí por primera vez en un ryokan tradicional y donde probé uno de los onsen más auténticos del viaje.

Kioto fue una mezcla constante entre momentos muy turísticos y otros increíblemente especiales.

Vestirme de geisha.

Pasear bajo la lluvia por las calles antiguas.

Tomar matcha en una ceremonia del té.

Cruzarme con una maiko de camino a una cita.

Y descubrir que el famoso bosque de bambú era muchísimo más pequeño de lo que imaginaba.

Aquí te dejo un listado con qué ver en Kioto


1. Perderte entre los miles de torii de Fushimi Inari

Si has visto Memorias de una Geisha, seguramente recuerdes una escena en la que Chiyo corre entre interminables puertas rojas.

Ese lugar existe.

Y es Fushimi Inari.

Probablemente sea el santuario más famoso de todo Japón.

Miles de torii rojos ascienden por la montaña formando senderos que parecen no terminar nunca.

Nosotros lo visitamos a última hora de la tarde y fue una de las mejores decisiones del viaje.

Cuanto más subes, menos gente encuentras.

Y más mágico se vuelve.

Si estás planeando una visita a Fushimi Inari, en este post encontrarás todo lo que necesitas

estatua de un zorro (kitsune) con una espiga de arroz en la boca, ubicada en el famoso santuario Fushimi Inari-taisha en Kioto, Japón.

✦ Curiosidad viajera

Los zorros que verás por todo el santuario no están ahí por casualidad.

Son los mensajeros de Inari, la deidad sintoísta del arroz, la fertilidad y la prosperidad.

Por eso muchas de las esculturas aparecen sujetando llaves, pergaminos o espigas de arroz en la boca.

💰 Gratis

🕒 Abierto 24 horas


2. Visitar el Kinkaku-ji, el famoso Pabellón Dorado

El Kinkaku-ji está completamente cubierto de pan de oro y refleja su silueta sobre un estanque rodeado de naturaleza.

Las fotos son bonitas, pero verlo en persona es otra historia.

Lo que más me impresionó fue precisamente el contraste entre el brillo del oro y el verde intenso del paisaje.

Es uno de esos lugares donde entiendes por qué Japón convierte los jardines en arte.

💰 500 ¥

🕒 09:00 – 17:00

Kinkaku-ji o Pabellón Dorado, un famoso templo budista zen ubicado en Kioto, Japón

3. Beber agua en Kiyomizu-dera

Este templo fue uno de mis favoritos de Kioto.

Su enorme terraza de madera se alza sobre la ladera de la montaña y ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad.

Pero lo más curioso está unos metros más abajo.

Tres chorros de agua caen desde la montaña.

Dicen que cada uno concede algo diferente: Salud, Amor o Éxito profesional

La tradición dice que debes elegir solo uno, pedir los tres se considera un acto de avaricia.

Yo no voy a decir cuál elegí.

💰 500 ¥

🕒 06:00 – 18:00


✦ Curiosidad cultural

La estructura principal del Kiyomizu-dera fue construida sin utilizar un solo clavo.

Todavía me cuesta entender cómo consiguieron levantar algo así hace siglos.


4. Pasear por Ninenzaka y Sannenzaka

Estas dos calles son exactamente el Kioto que todos imaginamos: Casas de madera. Faroles. Pequeñas tiendas artesanales. Casas de té. Y personas vestidas con kimono.

Si tienes que elegir una zona para perderte sin rumbo, que sea esta.

Eso sí: intenta madrugar.

A partir de media mañana puede llenarse muchísimo.

la famosa Pagoda Yasaka (templo Hokan-ji) vista desde una calle tradicional en el distrito de Higashiyama, en Kioto, Japón

5. Dormir en un ryokan tradicional

Una de las experiencias más auténticas que viví en Japón.

Dormir sobre futones.

Ponerte un yukata.

Tomar té mientras contemplas un jardín japonés.

Y sentirte durante unas horas dentro de un episodio de Shin Chan.

A mí me encantó.

A Álvaro un poco menos. (Al día siguiente decía que la espalda le había declarado la guerra.)

En este post te dejo información sobre los ryokan que más nos sorprendieron.

habitación tradicional japonesa (o washitsu) con suelo de tatami y camas futon extendidas sobre el suelo en un Ryokan

6. Relajarte en un onsen japonés

El ryokan donde nos alojamos incluía un onsen tradicional.

Los baños están separados por sexos y hay que entrar completamente desnudo.

Sí.

Completamente.

Primero te lavas en unas pequeñas estaciones individuales y después accedes a diferentes piscinas.

Había una de agua lechosa.

Otra ardiendo.

Otra con corrientes eléctricas.

Y una anciana japonesa que parecía estar disfrutando muchísimo viendo mi reacción al meterme en esta última.

Probablemente una de las experiencias más japonesas de todo el viaje.


✦ Error que cometí para que tú no lo hagas

Aunque a mí no me pusieron ningún problema, algunos onsen siguen restringiendo la entrada a personas tatuadas.

Cada vez son menos, pero conviene comprobarlo antes de reservar.

Históricamente los tatuajes estaban asociados a la yakuza, la mafia japonesa.

Onsen , un baño de aguas termales tradicionales al aire libre en Japón, con vapor elevándose sobre el agua

7. Pasear por Gion

Gion es probablemente el barrio más famoso de Kioto.

Y también uno de los más fotogénicos.

Aquí todavía viven y trabajan geishas y maikos.

Nosotros hicimos un free tour por Gion para entender mejor la historia de las geishas y las maikos, y fue una de las mejores actividades que hicimos en Kioto. Allí aprendimos que esta tradición atraviesa un momento delicado: cada vez hay menos jóvenes dispuestas a dedicar años de su vida a esta profesión. De hecho, una de las razones por las que se creó la serie La cocinera de las maiko (Netflix) fue precisamente acercar este mundo a las nuevas generaciones y despertar de nuevo el interés por una de las tradiciones más bonitas de Japón.

Conseguimos ver a una, y fue un momento muy incómodo.

Había decenas de turistas persiguiéndola para hacerle fotos.

Si tienes la suerte de cruzarte con alguna, recuerda que son personas trabajando, no una atracción turística.

link al free tour: https://www.guruwalk.com/es/walks/54591-free-tour-nocturno-a-pie-por-kioto-gion-geisha

entrada tradicional de un establecimiento japonés con una linterna roja redonda (chochin) y una puerta corredera de madera de celosía (koshi-do)

✦ Si eres fan de…

Memorias de una Geisha y La cocinera de las maiko

Gran parte del imaginario que tenemos de Kioto viene de la novela Memorias de una Geisha y su adaptación cinematográfica. Yo llevaba años queriendo visitar la ciudad por culpa de este libro. Si después quieres una visión más actual y amable del mundo de las maikos, te recomiendo La cocinera de las maiko en Netflix. Tiene ese ritmo pausado y acogedor que encaja perfectamente con la esencia de Kioto.


8. Visitar Miyagawacho

Si buscas una experiencia similar a Gion pero con menos turistas, apunta este nombre.

Miyagawacho.

Menos conocido.

Más tranquilo.

Y para mí mucho más auténtico.


9. Caminar junto al río Kamo

Uno de mis lugares favoritos de Kioto.

Especialmente al atardecer.

Verás estudiantes, parejas, músicos, corredores y grupos de amigos disfrutando del buen tiempo.

Es uno de esos lugares donde entiendes cómo viven realmente los locales.


10. Descubrir Pontocho al caer la noche

Una calle estrecha llena de restaurantes, izakayas y pequeñas luces cálidas.

Por la noche tiene una atmósfera especial.

Casi cinematográfica.

Si algún director tuviera que rodar una escena romántica en Kioto, probablemente la grabaría aquí.


11. Recorrer el Mercado Nishiki

Si quieres conocer Japón a través de la comida, este lugar es obligatorio.

Aquí probé ingredientes que ni siquiera sabía identificar.

Pulpo.

Brochetas.

Dulces tradicionales.

Té.

Encurtidos.

Y muchas cosas cuyo nombre sigo sin conocer.

Ve con hambre.

En este post encontrarás todo lo que necesitas saber para volverte un experto foodie de comida japonesa

brocheta de carne Wagyu o buey de Kobe, uno de los bocados de comida callejera (conocido genéricamente como kushiyaki o gyukushi) más icónicos y populares de los mercados tradicionales en Japón.

✦ Lo que comería otra vez

🍡 Mochis artesanales

🍵 Matcha de Kioto

🍢 Brochetas callejeras

🍜 Ramen

🥩 Carne de Kobe


12. Hacer una ceremonia del té

Álvaro decidió saltarse esta actividad porque el matcha no es precisamente su bebida favorita. Así que fui sola.

Y aquí descubrí algo que me acompañó durante todo el viaje: Japón es probablemente el mejor país del mundo para hacer cosas por tu cuenta. Nadie te mira raro si entras sola a un restaurante, si te sientas sola en una cafetería o si reservas una actividad para una persona. Están completamente acostumbrados.

Si estás pensando en hacer tu primer viaje en solitario, sinceramente, pondría Japón entre mis primeras recomendaciones.

Aquí te dejo la actividad que yo reservé.

persona oficiando una ceremonia del té tradicional japonesa en una estancia decorada con esteras de tatami.

13. Alquilar un kimono o un traje de geisha

Yo me animé a alquilar un kimono y fue una de las experiencias más divertidas de Kioto.

Me pusieron tantas capas que entendí inmediatamente por qué las geishas caminan tan despacio.

Lo que más me sorprendió fue el orgullo con el que te ayudan a vestirte. Lejos de verlo como una apropiación cultural, muchos japoneses se alegran de que los visitantes quieran conocer y participar de sus tradiciones.

Elegir el color del kimono, combinar el obi (el cinturón), escoger las flores del peinado o el bolso forma parte de la experiencia. Yo lo reservé a través de Klook y me pareció bastante económico para todo lo que incluye.

Además, me regalaron unos calcetines tradicionales con separación para el dedo gordo. Utilidad: prácticamente ninguna. Ilusión: muchísima.

Puedes ver la actividad que yo reservé en este enlace.

una persona con un kimono tradicional posando frente al Gion Corner en el histórico distrito de Gion en Kioto, Japón, un emblemático centro cultural conocido por albergar espectáculos de artes escénicas tradicionales.

14. Visitar Arashiyama

Voy a ser sincera: Arashiyama fue uno de los lugares que menos me impresionó de Kioto.

Quizá porque iba con expectativas demasiado altas.

Aun así, el día terminó regalándome algunas de las anécdotas más bonitas del viaje. Descubrí una cafetería escondida preciosa y, buscando un bosque alternativo que nos había recomendado nuestro guía, terminé encontrándome con varios actos de amabilidad que me recordaron por qué me gusta tanto viajar. A veces los lugares no son lo que hacen especial un día, sino las personas que te cruzas en ellos.


15. Entrar en el bosque de bambú

Voy a decir algo impopular.

Me decepcionó un poco.

Después de años viendo fotografías espectaculares pensé que sería enorme.

Y en realidad es bastante pequeño.

Aun así, merece la pena verlo.

Pero no esperes perderte durante horas entre los bambúes.

Porque literalmente es una calle.


✦ Lo que nadie me contó

Existe otro bosque de bambú menos conocido cerca de Arashiyama.

Nos lo recomendó nuestro guía y nos gustó bastante más porque había mucha menos gente.

perspectiva en ángulo contrapicado muestra un sendero nocturno con escaleras de piedra que se adentra en un frondoso bosque de bambú gigante. El camino está guiado por una barandilla de madera e iluminado por una cálida luz artificial en el fondo, creando una atmósfera mágica y misteriosa. En primer plano, destaca un imponente tallo de bambú iluminado que resalta las texturas naturales del paisaje, evocando destinos turísticos icónicos como el bosque de Arashiyama en Kioto.

16. Visitar Ryoan-ji

Quince piedras.

Grava blanca.

Silencio.

Mucho silencio.

No parece gran cosa hasta que te sientas unos minutos a observarlo.

Japón tiene una capacidad especial para recordarte algo que solemos olvidar: parar también es hacer algo. El mindfulness no es una moda aquí; forma parte de su manera de entender la vida. Y mientras observaba aquel jardín zen entendí por qué lleva siglos fascinando a personas de todo el mundo.

Jardín zen de piedras y grava blanca en el templo Ryoan-ji en Kioto, Japón.

17. Ver el Pabellón de Plata (Ginkaku-ji)

Su hermano dorado se lleva toda la fama.

Pero sinceramente, este me pareció más elegante.

Más sobrio.

Más zen.

Más japonés.


18. Recorrer el Paseo del Filósofo

Uno de los paseos más bonitos de Kioto.

Debe su nombre a Nishida Kitaro, uno de los filósofos más importantes de Japón, que caminaba por aquí cada día para reflexionar.

Y después de recorrerlo, se entiende perfectamente.


19. Visitar el Santuario Heian

Lo reconocerás antes incluso de entrar.

Tiene uno de los torii más grandes de Japón.

Gigante.

Imposible de ignorar.


20. Descubrir el Castillo de Nijo

Aquí vivieron algunos de los personajes más importantes de la historia japonesa.

Lo más curioso son los llamados «suelos ruiseñor».

Cuando caminas sobre ellos emiten un pequeño sonido diseñado para detectar intrusos.

Una especie de alarma medieval japonesa.

la entrada del Palacio Ninomaru, ubicado dentro del complejo del histórico Castillo de Nijō en Kioto, Japón

21. Subir a la terraza de la estación de Kioto

La estación en sí ya parece una nave espacial.

Pero además tiene una terraza gratuita con vistas muy bonitas de la ciudad.

Perfecta para terminar el día.


22. Visitar Nishi Honganji y Higashi Honganji

Dos de los templos budistas más importantes de Japón.

Menos conocidos.

Menos turísticos.

Y precisamente por eso muy recomendables.

Monumento y templo de Ryozen Kannon frente a una colina arbolada en el distrito histórico de Higashiyama, Kioto.

23. Aprender a cocinar comida japonesa

Una de las actividades más populares de Kioto es apuntarse a una clase de cocina tradicional.

Yo no llegué a hacerla porque tenía los días bastante llenos, pero sinceramente me parece una de esas experiencias que hoy incluiría en mi itinerario.

Al final, la gastronomía es una de las mejores formas de entender un país.

Aprender a preparar sushi, gyozas, ramen o incluso los platos caseros que comen las familias japonesas te permite llevarte algo más que fotografías: te llevas una pequeña parte de su cultura a casa.

Además, muchas escuelas organizan las clases en grupos reducidos y aprovechan para explicar costumbres, ingredientes y curiosidades de la cocina japonesa que probablemente pasarían desapercibidas en un restaurante.

Si te gusta cocinar o simplemente disfrutas comiendo tanto como yo, es una experiencia que tiene muy buena fama entre los viajeros.


✦ Curiosidad gastronómica

En Japón existe una palabra llamada «umami», considerada el quinto sabor junto al dulce, salado, ácido y amargo.

Fue identificada por un científico japonés en 1908 y es precisamente ese sabor profundo y adictivo que encuentras en muchos ramen, caldos, setas, algas o salsas japonesas.

Ahora entenderás por qué cuando pruebas un buen plato japonés cuesta tanto olvidarlo.


Excursiones desde Kioto

Nara

Ciervos, templos gigantes y algunos de los jardines más bonitos de Japón.

Además, aquí probé unos mochis de fresa increíbles.

(Sí, sigo pensando en ellos).

Osaka

La ciudad más divertida del país.

Neones.

Comida callejera.

Vida nocturna.

Y probablemente el lugar donde mejor comí en todo Japón.

En este post encontrarás todo lo necesario para organizar tu visita a Osaka (mapa para no perderte nada incluido, de nada)


✦ Dónde el mapa termina

Si Tokio me hizo sentir que estaba viajando al futuro, Kioto me recordó por qué me gusta viajar.

Porque aquí no se trata de tachar lugares de una lista.

Se trata de caminar despacio.

Escuchar el agua de un templo.

Tomar un té sin mirar el móvil.

Perderse por una calle antigua.

Y entender que, a veces, la magia no está en descubrir algo nuevo.

Sino en aprender a mirar con más calma lo que tienes delante.

Aquí acepté que algunos de los mejores recuerdos de un viaje no aparecen en ninguna guía: una conversación, una ceremonia del té, una anciana riéndose de ti en un onsen o una calle por la que decides perderte sin mirar el mapa.

Mapa con lo más interesante de Kioto

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